miércoles, 10 de noviembre de 2010

JOSE RENE MORENO KREIDLER: EL PERFIL DE UN CREADOR


Mi padre siempre me decía: “Donde está la guitarra está la botella”

Por Chacho Candia
Quién no ha bailado, cantado o tarareado, “El Aguilillo”, “Mi viejo Santa Cruz”, “El Carretero” o “Amé Tauná”, entre tantas otras obras musicales creadas por este personaje cruceño a quien su padre solía decirle, cuando aprendió a pulsar una guitarra: “Donde está la guitarra, está la botella”.
Nacido en San Ignacio, provincia Velasco del departamento de Santa Cruz, Don José René Moreno Kreidler, Ingeniero Industrial de profesión y artista de vocación, es uno de los grandes compositores cruceños (aunque él se autodenomina creador) de música de nuestro acervo, quien, juntamente con Don Susano Azogue, el Prof. Nicolás Penacho y el Prof. Godofredo Núñez, inspirados a quienes no animaba ningún afán comercial, conforman un privilegiado grupo de adulados de Euterpe que han dado lustre a la música cruceña, habiendo legado joyas musicales, verdaderos clásicos, que ya son parte importantísima de nuestra cultura y que, sin duda, rompiendo las barreras del tiempo, las cantarán y bailarán nuestros nietos y los nietos de nuestros nietos (no mencionamos en esta ocasión al Prof. Rógers Becerra Casanovas, gran compositor beniano, porque estamos tratando sólo de compositores cruceños).
Visitamos a nuestro viejo amigo J.R. Moreno K. en su domicilio de la calle Florida, donde pasamos gratos momentos entre guitarras y remembranzas de un “Viejo Santa Cruz”, donde el cruceño se caracterizaba por ser “Aguilillo”…”Soy aguilillo, me gusta el amor, a las mujeres les gusta como soy…”
ZOOM - ¿A qué edad se dio cuenta que tenía talento musical?
J.R.M.K. – Durante mi educación primaria, que pasé en mi pueblo natal, mis profesores descubrieron en mí alguna habilidad para cantar y declamar. Fue así como empecé a actuar en horas cívicas, veladas artísticas y el coro del colegio, eran los años 1938-1946.
ZOOM -  ¿Y con la guitarra, cuándo empezó?
J.R.M.K. – La secundaria estudié en el Colegio “La Salle” de Cochabamba y el año que salí bachiller (1948) aprendí los primeros acordes de la guitarra con un compañero beniano, Celin Simón .
ZOOM - ¿Cuándo y cuál fue su primera composición?
J.R.M.K. – Cuando salí bachiller fui de vacaciones a mi pueblo natal, San Ignacio de Velasco y allí realicé mi primera composición, fue un corrido mejicano: “Aunque quieras o no quieras”, la música mejicana era la que dominaba en esa época.
 ZOOM - ¿Sus padres estaban contentos con que hubiese aprendido a tocar guitarra?
J.R.M.K. – Nooo…mi padre me decía: “Donde está la guitarra, está la botella”. Sin embargo, nunca descuidé mis estudios universitarios que cursé en la UMSA de La Paz, donde a partir del segundo año me autofinancié los estudios, primero enseñando matemáticas, física y química y luego con actuaciones artísticas con grupos musicales que conformamos con amigos actuando en las radios El Cóndor, Altiplano, Illimani, etc. y luego grabando discos en el sello Méndez.
ZOOM - ¿Cómo logró conformar los grupos musicales?
J.R.M.K. – En la UMSA conocí a José Zamora Zelaya quien me enseñó a rasguear cueca tarijeña y me relacionó con su grupo de amigos, al que pronto se integraron dos amigos entrañables y grandes artistas: Juan Enrique Melazzini Paravicini y Hernando Laguna Zambrana, sucrences, de grandes cualidades humanas, con ellos aprendí a cantar y tocar música chuquisaqueña. Otro amigo artista que integraba el grupo fue el samaipateño Heliodoro Alba Olmos, con quien luego hicimos el taquirari Amé Tauná (Vení Pa`acá).
Mi amistad con Juanito Melazzini, hizo que me relacionara con su señor padre, Don Humberto Melazzini, en cuya casa conocí a un concertista clásico de la guitarra, el uruguayo Sergio Suárez Figueroa. Mi relación con Don Humberto, Juanito y Sergio, me sirvió para ampliar mis conocimientos de guitarra.
En 1955 Don Humberto adquirió una guitarra española de concierto fabricada por el mundialmente famoso luthier Juan Orozco. Don Humberto conoció estas guitarras Orozco porque en ocasión  que “Los Indios Tabajaras”, ese dúo brasileño de guitarras de fama mundial visitó La Paz, él comprobó que ellos tocaban en guitarras Orozco y se informó sobre la manera de adquirirlas. Al tiempo, yo tuve el privilegio de adquirir esta preciosa guitarra que Don Humberto, ya al final de su existencia, me transfirió en la irrisoria suma de 500 dólares, siendo que su precio real actual es de 8.000 dólares.
ZOOM - ¿En qué conjuntos participó?
J.R.M.K. – Sergio Suárez Figueroa me incluyó en su conjunto de guitarras para acompañar a cantantes en los estudios de grabación “Méndez” (primer sello de grabación boliviano). Luego, alentados por los amigos, formamos un dúo con Juanito Melazzini y actuamos, con buenos contratos, en las radios más importantes de La Paz. Pero más tarde junto con dos integrantes más, y para llegar a las clases sociales populares y campesinas, formamos un grupo con quenas y charangos llamado “Los Kori Kentis”, luego vendría el trío “Los Cambas” (Melazzini, Butrón y mi persona) al que después se integró Arturo Sobones.
ZOOM - ¿Cómo fue aquello del viaje a Moscú con una delegación boliviana?
J.MR.M.K. – En Agosto de 1958 hubo un concurso de grupos folklóricos para seleccionar un conjunto que vaya a representar Bolivia en el Gran Festival Mundial de la Juventud a realizarse en Moscú (URRS), para ello, formamos un conjunto con Jaime Medinaceli y Godofredo Núñez (compositor del carnaval “Jumechi”). Este conjunto tenía indumentaria del occidente (diablada, morenada, kullaguas, etc.). Nuestra participación fue un éxito, sacamos el segundo lugar en el concurso latinoamericano. Al retorno de Moscú, juntamente con Godofredo Núñez, visitamos Hungría, Italia y España, donde actuamos popularizando canciones como “Naranjita” (anónimo), “El Carretero” ( J.R. Moreno) y “El Camba” (Godofredo Núñez).
ZOOM - ¿Grabaron algo cuando fueron a Rusia?
J.R.M.K. – Sí, grabamos en Moscú, pero lo interesante de esa grabación fue que 15 años después, la persona que nos hizo la grabación vino a Bolivia como Secretario de la Embajada Rusa, y, en ocasión de la visita del Embajador al Ingenio Guabirá, estando yo de gerente de esa institución me reconoció y esto llegó a conocimiento del embajador quien, rompiendo el protocolo, me solicitó que le haga escuchar alguna música boliviana a lo cual no me negué e hice traer mi guitarra y mi charango para complacer a los ilustres visitantes, mientras pensaba que el mundo es un pañuelo.
ZOOM – ¿Y cómo es la historia de Arturo Sobones y “Los Cambas”?
J.R.M.K. – A mi regreso de Moscú, en 1958, reactivé el trío “Los Cambas”. Incorporamos el charango, siendo uno de los primeros conjuntos de primera categoría artística y socio-cultural que hacía esto, ya que entonces había prejuicios en ciertos sectores sociales respecto de este instrumento. A la vez, Raúl Show Moreno y “Los Peregrinos” también hacían lo propio con este instrumento. Ese mismo año incluimos a Arturo Sobenes como solista, con éste nos consagramos definitivamente llegando a grabar en el sello RGE de Brasil el disco LP “Bolivia y su Música” que fue el más vendido de su época. En este disco hay muchos temas que se han convertido en clásicos de nuestro acervo nacional, como “Pan de Arroz”, “Te Quiero, Te Adoro”, “Ecos de mi Guitarra”, “La Gaviota Viajera” y otras, todas composiciones mías. Este LP ha sido el más solicitado en la obtención de licencia para su edición: Sono Radio del Perú, CBS de Argentina, Discolandia, Lauro y Panamericana obtuvieron licencia para su edición.
ZOOM - ¿Fue difícil decidirse por la música o la ingeniería?
J.R.M.K. – Cuando egresé de la UMSA, uno de mis profesores me preguntó si abandonaría el arte para dedicarme a mi profesión, yo le dije que sí, y él me respondió: “Qué pena, cualquiera puede ser ingeniero, pero no cualquiera puede ser artista”.
En realidad, yo tenía una lucha interna: mi razón me decía que con mi título universitario tenía un futuro seguro y fructífero, pero, mi corazón me arrastraba por el camino del arte musical que llevaba muy adentro (y que sigo llevando hasta ahora). A todo esto, se sumaba el hecho de que ya me había casado y tenía una hija de ocho meses, entonces tomé mi decisión de dedicarme nomás a mi profesión.
ZOOM – A estas alturas, qué cree, ¿lo hizo bien o lo hizo mal?
J.R.M.K. - Creo que lo hice bien, porque al final lo único que abandoné fue el arte interpretativo en público, lo que no abandoné, hasta ahora, fue la composición musical.
Mi balance final es que sigo en el arte musical de las composiciones que interpretan otros artistas, y yo mismo, en actos sociales privados y de beneficencia, sólo y también con mi hijo José Antonio Moreno, además coopero con cantantes jóvenes en su formación.
ZOOM - ¿Qué mensaje le daría a nuestra juventud?
J.R.M.K. – Le diría que cultiven las bellas artes en especial la música, que es la más sublime de todas, y verán que sus preocupaciones y problemas se disiparán, sin olvidar de ofrecer cánticos a nuestro Señor, creador de todas las cosas y de nuestra existencia; así alcanzarán la paz interior que es la verdadera felicidad.
Tal vez si algo puedo sacar de positivo de todas estas vivencias, es que, cantando y tocando la guitarra me formé como profesional, y la guitarra y el canto a mi tierra me sirvieron de soporte económico para lograrlo.
Nada es imposible, cuando se quiere vencer, se vence…sólo es necesario voluntad y fe en Dios.

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